Toribio Casanova López (1826 - 1867)

Toribio casanovaNacido en un hogar modesto, pero altamente respetable. Su vida es un vigoroso ejemplo de dignidad y de gallardía moral, que contrasta con el ambiente de la época y que puede exhibirse con orgullo ante las generaciones presentes y futuras del Perú. Y es que don Toribio Casanova vivió cuando Cajamarca necesitaba perfilar su personalidad dentro de la unidad armoniosa de la Patria, y cuando el Perú se encontraba, todavía, buscando su destino a través de la inextrincable marejada de pasiones.
Don Toribio nació en la ciudad de Cajamarca el 29 de abril de 1826, en la casa Nº 54 de la calle Huaraz (hoy Jr. José Gálvez). Hijo del matrimonio de don Cipriano Casanova y Doña Manuela López. La sociedad de Cajamarca ha recogido con cariño, y conserva con respeto, el nombre y el recuerdo de la familia de don Toribio Casanova. Era una de esas familias patriarcales, de las que tantos ejemplos ofrecían el Perú en los primeros años de República, en las que había dejado honda huella las virtudes tradicionales de la raza hispana.
Don Toribio Casanova hizo su instrucción primaria en Cajamarca en el Colegio de Letras y Ciencias, nombre con el que se conocía en esa época al actual Colegio "San Ramón"; luego se matriculó en el Seminario de San Carlos y San Marcelo de la ciudad norteña. Interrumpe sus estudios para ir a culminarlos en Lima en el Colegio Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe.
La verdadera vocación lo arrastró hacia el estudio de derecho. Los primeros años los cursó en la universidad de Trujillo, pero Casanova atraído por el prestigio de la Universidad San Marcos de Lima, terminó allí el ciclo de preparación jurídica. Consiguió su título como abogado en nuestra ciudad ante la Corte Superior de Justicia.
El 22 de julio de 1852 contrae matrimonio en Cajamarca, con la virtuosa dama, doña María Manuela Chávarri. Fruto de este matrimonio nacieron sus dos hijos Agustina y Faustino.
En enero de 1854 estalla en Cajamarca un vigoroso movimiento popular encaminado a exigir del gobierno la creación política del departamento, en virtud de lo cual Cajamarca quedaría segregada de la jurisdicción de Trujillo; ciudad a la que había pertenecido desde la época de la colonia. Era la explosión de un sentimiento colectivo, incubado desde hacía largos años, pero que para hacerse presente necesitaba de la acción y la energía moral de los hombres como el que estamos describiendo. A raíz de este acontecimiento Casanova fue llamado a colaborar en el régimen administrativo de la República, pero esta situación fue transitoria. Hombre de principios como fue, no pudo transigir con los malos procedimientos y tuvo que salir exilado al Ecuador, no sin antes saborear las amarguras de la prisión en Casamatas y otros lugares.
En1865, de regreso a la Patria, Casanova fue nombrado Director de la Escuela Normal de Lima, pero no llegó a asumir el cargo porque un acontecimiento nacional reclamó su presencia en Cajamarca: El Movimiento de Restauración, encabezado en Arequipa por el entonces Coronel don Mariano Ignacio Prado. Casanova creyó que había llegado el momento de prestar sus servicios al país y se incorporó al movimiento con cuyas líneas políticas se consideró identificado. La fascinante influencia de su persona y la fuerza avasalladora de su palabra inclinaron a Cajamarca a favor de la restauración, y Casanova marchó hacia Lima, con los poderosos núcleos ciudadanos de Piura, Lambayeque y La Libertad, a cumplir con su deber. El Coronel Miguel Iglesias encabezaba y dirigía las fuerzas de Cajamarca.
En 1867 ocurren graves sucesos en la República. El Coronel José Balta se levanta en Chiclayo contra el Gobierno Nacional de Prado e intenta conmover el espíritu de toda la región del Norte. Casanova, adicto a Prado por convicción y patriotismo, se yergue en Cajamarca en defensa de la legalidad y se pone inmediatamente al lado del prefecto del Departamento, Coronel Miguel Iglesias. El 21 de noviembre de ese año se produce una gran refriega en Cajamarca, y son vencidas las fuerzas del Gobierno. Casanova quiere evitar mayor derramamiento de sangre y sale al balcón de la casa donde se encontraba con los jefes leales para ofrecer la rendición de la ciudad, y en los precisos momentos en que enarbolaba un pañuelo blanco como señal del término de la lucha, una bala le atravesó el corazón.









































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